Para muchos dueños, agosto es el mes en el que más se nota llevar pisos turísticos. Las tareas de cada reserva son las mismas, y se juntan en las mismas semanas. Esta es la cuenta para ponerle número. Los números de los ejemplos son inventados: sirven para ver el mecanismo, no para decir lo que le pasa a nadie.
Primer paso: las horas del mes
Se multiplican las entradas del mes por los minutos que lleva cada una, sumando todas las tareas: mensajes con el huésped, la limpieza, cerrar la reserva en los otros calendarios, las llaves y la factura. Se divide entre 60 y salen las horas del mes.
Segundo paso: pasar el mes a semanas
Un mes tiene cerca de 4,3 semanas (52 semanas entre 12 meses). Se dividen las horas del mes entre 4,3 y salen las horas por semana que se llevan las entradas.
Un mes normal, de ejemplo
Pongamos 20 entradas y 45 minutos por entrada. 20 por 45 son 900 minutos, es decir, 15 horas al mes. Entre 4,3 son unas 3,5 horas por semana.
Agosto, de ejemplo
Ahora pongamos 30 entradas con los mismos 45 minutos. 30 por 45 son 1.350 minutos, 22,5 horas al mes. Entre 4,3 son unas 5,2 horas por semana. Las mismas tareas, pero 1,7 horas más cada semana.
Lo que no depende de las entradas
Hay trabajo que se hace cada semana haya o no huéspedes: revisar los precios, contestar reseñas. Pongamos una hora a la semana. Se suma tal cual: unas 4,5 horas por semana en un mes normal y unas 6,2 en agosto.
Por qué conviene sacarla
Si solo te fijas en el total del año, agosto queda diluido: es uno de doce meses. Pero las semanas se viven una a una. Saber que en agosto tus semanas pesan tanto más que el resto ayuda a decidir qué cosas preparar antes de que llegue.
Con las semanas a la vista también se ve cuándo pedir ayuda, cuándo dejar escritos los mensajes de antemano y cuándo no aceptar una reserva más sin mirar el calendario. Eso no lo puede decidir una media anual.
Los números de verdad solo los sabes tú: cuántas entradas tuviste el mes pasado, cuántas en agosto y cuántos minutos te lleva cada tarea. Si no te los sabes, pon los que creas y ajústalos con lo que vivas. La cuenta del año entera está en cuántas horas al año son tus entradas.